El ganado caprino se ha explotado tradicionalmente para la
producción de leche, carne, pieles y estiércol. Su reducido tamaño corporal, agilidad
y habilidad para el pastoreo, así como su reconocida rusticidad determina que esta
especie, explotada bajo modelos extensivos y semiextensivos, sea más idónea que
la ovina y la bovina para el aprovechamiento de áreas áridas y semiáridas
caracterizadas por baja pluviosidad, escasa disponibilidad forrajera, topografía
accidentada, logrando productividades aceptables en medios ecológicos
difíciles. No obstante, se practican sistemas intensivos aprovechando los subproductos
derivados de cultivos agrícolas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario